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[OPINIÓN] El Sheriff Tinet y la condena a la horca de Alfred y Amaia en el Salvaje Oeste de Eurovisión

[OPINIÓN] El Sheriff Tinet y la condena a la horca de Alfred y Amaia en el Salvaje Oeste de Eurovisión
mayo 16
11:26 2018

Un año más bajó el telón de Eurovisión, el de 2018, para inmediatamente subir de nuevo el de 2019. Y un año más lo hace con la contundente, rotunda e inapelable derrota española que encadena por cuarto año consecutivo estar por debajo del puesto 20, algo que no había pasado nunca, una estadística que es demoledora aunque, por desgracia, no es la única.

Alfred y Amaia estuvieron en las dos noches cruciales, viernes y sábado, impecables en todos los sentidos, tanto profesional como artísticamente así como en actitud demostrando una pasmosa facilidad para sortear las críticas. Mientras que estas críticas fueron aumentando con el paso de los días en Lisboa, la navarra y el catalán demostraron una madurez y una inteligencia que Tinet Rubira claramente carece. Como si de un niño pequeño en plena rabieta se tratara, el director de Gestmusic y máximo responsable artístico de la candidatura española ha ido ofreciendo desde el pasado mes de febrero, con las dos semanas de Eurovisión como clímax, uno de los episodios más bochornosos y vergonzantes que nunca se recuerdan en los últimos años en Eurovisión.

Como si de un Sheriff en el Salvaje Oeste se tratara, Rubira desenfundaba su revólver en forma de Smart-phone para disparar tuits, insultos, desprecios y episodios psicóticos a todo aquel que osase discutir que él y solo él es la ley en ese páramo. “La ciudad es demasiado grande para los dos” clamaba y a medio Estado de Texas acabó bloqueando. Y es que la semana eurovisiva para la delegación española se pareció más a un spaghetti-western malo que al cuento de hadas que muchos esperaban con sus protagonistas, en lugar de acabar felices y comiendo perdices los vimos siendo ahorcados por la vil justicia de Eurovisión, que si por algo se caracteriza es por su extrema crueldad, y sin que el Sheriff del Condado de Gestmusic lo evitase sino más bien todo lo contrario, acabase siendo su verdugo.

Porque aparte de ser una gran competición musical no podemos olvidar que Eurovisión es un gran encuentro de televisiones socias de una organización donde tiene una gran importancia la diplomacia y si el señor cuyo ego no cabe en el Gran Cañón del Colorado dice públicamente que la RTP no sabe hacer las cosas bien y los redactores de RTVE.es escriben una noticia donde arremeten PÚBLICAMENTE contra los realizadores portugueses y suecos, lo más normal del mundo es que pusieran sus respectivos revólveres apuntando a la cabeza de España hasta que Amaia abrió el papelito de la primera mitad y dejara a huevo el disparo letal: Actuar en el 2.

El Sheriff creía ser impune, intocable e invencible, creía poder repartir la ley a su antojo, bloquear a una manada de seres asociales cuyas vidas giran alrededor de Eurovisión y que votan a una gorda con moños que hace la gallina era pan comido pero no esperaba que llegado directo del Condado de la SVT, el Sheriff del Melodifestivalen o Buffalo Christer como era conocido al otro lado del Río Bravo, no estaba dispuesto a que un aficionado a justiciero pusiera en tela de juicio su autoridad. Y evidentemente Buffalo Christer tiene el ego más grande, el revolver más gordo y 15 años lidiando con todo tipo de forajidos, algunos de ellos más peligrosos y temidos que el pequeño de Tinet, que no dejaba de ser eso, un triste aspirante a productor de televisión al que le viene grande una sencilla puesta en escena para una sencilla balada.

El problema no es solo que Rubira se ganase a pulso el balazo de gracia, la condena a la horca, sino que los Jefes de la Delegación, este año de nuevo el tándem Bordas-Losada, de quienes depende precisamente ese trabajo de diplomacia, hicieron la nada para relativizar la chulería del Sheriff y permitieron que sus propios redactores escribieran una dura crónica contra los realizadores luso-suecos dando la sensación de que este año, tanto Antonio como Ana María parecían más la maceta en la que meaba Íñigo que en realidad los verdaderos representantes de TVE ante la EBU. Dijimos el año pasado que teniendo en cuenta que ambos habían asumido el cargo tras la “renuncia” de Llano a dos meses del ESC, no se podía juzgar su trabajo sino que había que dar una temporada eurovisiva completa y…  Con la temporada eurovisiva completada está claro que a una el Festival se la suda por delante y por detrás y el otro, eurofan amigo de Javier Maroto, está para vivir la fiesta como nadie mejor sabe vivirla.

La neurosis de Tinet Rubira, su contrastada incompetencia y su desquiciante inoperancia no son solo más que la consecuencia de lo poco o nada que a TVE y Toñi Prieto les importa el Festival de Eurovisión pensando que con OT llegaba el final de todos los males o más bien de los suyos propios. Estos meses para ellos Eurovisión ha sido una simple promoción de la segunda temporada de OT que ha tenido a Alfred y Amaia como meros reclamos. Un absoluto fracaso de proceso de selección como alguno veníamos avisando desde el primer programa de esta segunda temporada de EuroMag, una broma, cuya labor de servicio público con la música es nula y que encima ha supuesto ser un desfalco de 16 millones de euros convirtiendo a TVE la televisión que más ha gastado en su preselección de toda Europa y probablemente uno de los más caros de la Historia de Eurovisión. Y esto no es demagogia, son datos absolutamente objetivos y más cuando se hacen las comparaciones y vemos que ha costado el doble que el Melodifestivalen, un 25% más que Sanremo o casi lo mismo que TODO el Festival de Eurovisión 2018. Y cuyos únicos ganadores son los bolsillos de La Trinca y el Sheriff con los contribuyentes de pagafantas. Si hacemos el cálculo, ha salido a casi millón de euros por punto del televoto conseguido.

Entre todos hemos pagado una macrofiesta en Lisboa, con todo pagado y a todo tren, a los Javis, con borrachera y hostia incluida, a Ricky, Aitana, Tinet, Bordas, Losada y compañía, con la certeza que en Lisboa solo han trabajado los propios Alfred y Amaia y Manu Guix.

Cuando algunos avisábamos desde el minuto cero que era muy difícil que el resultado en Eurovisión fuese bueno con OT como preselección nos tachaban de carcas, demagogos, esnobs, superiores, destructivos, cenizos… Y no nos costó alabar el sorprendente buen nivel de las canciones elegidas para la ‘pre’, pero… si todo lo demás se hace mal… Y es que este es quizás el único punto que apruebe TVE y Gestmusic en su camino a Lisboa y que hay que personalizar en Ismael Agudo y Manu Guix, responsables de la elección y asignación de canciones de la ‘pre’.

Una de las cosas que más rabia da del mal resultado del pasado sábado es que se ha dado en el peor Festival de los últimos 10 años, decíamos por marzo que TVE tenía muy de cara y haciendo muy poquito un muy buen resultado en el bolsillo y, finalmente, tal y como apuntaba en los días previos, el jurado nos salvó un poco la cara y el televoto nos otorgó un cero técnico. Cero técnico porque recibir votos de los tres de siempre, Portugal, Francia y Suiza, es no recibir nada. que, dicho sea de paso, ya es triste que la ilusión y la esperanza por un buen resultado sea a causa del demérito ajeno y no del mérito propio. Y ni por esas.

España alarga un año más su peor racha histórica en Eurovisión donde en los últimos 14 años solo cosecha un par de Top10 raspados, dos posiciones medianas y DIEZ festivales por debajo del 20 . España es el único país del Big 5 que desde la creación de las semifinales en 2004 nunca ha superado la 10ª plaza, único país del Big 5 que nunca ha superado los 100 puntos en todo el s. XXI. Desde 2005 España nunca ha estado entre las 10 primeras en el televoto del cual desde su implantación en 1998 jamás ha hecho un Top 5.

España es junto a Andorra, San Marino, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Mónaco y A.R.Y. de Macedonia parte del grupo de países que nunca han superado la 10ª plaza en el Festival de Eurovisión desde la implantación de semifinales. Todos los demás países en los últimos 14 años y 15 festivales han obtenido en alguna ocasión un puesto de una sola cifra, esto es del 9º para arriba (Montenegro fue 7ª como parte de Serbia y Montenegro en 2005). Vamos, la élite.

Con estos números… ¿qué hacemos? Lo peor de todo es la sensación de que aún no hemos tocado fondo, que la luz al final del túnel aún se encuentra muy distante y que a partir de septiembre el bucle volverá a ser el mismo, con los eurofans palmeando a OT, con Prieto tranquila y con el previsible mismo final de historia en mayo de 2019 en Jerusalén

Los seguidores del Festival de Eurovisión, como grupo, debemos hacer autocrítica y pensar qué hemos hecho mal. Porque es cierto que las críticas hacia Gestmusic, su Sheriff y TVE han sido muy numerosas en las semanas de ensayos pero no menos cierto que este año ha habido un generalizado palmerismo hacia OT, Gestmusic y TVE y hemos vuelto a caer, una vez más, en el mismo error de 2002: Permitir que el reality nublara la razón y fuese la protagonista del camino a Eurovisión. Sin reality, sin historia de amor, “Tu canción”, una balada manida y mediocre no habría ganado jamás una preselección que tenía dos grandes canciones como “Al cantar” y “Que nos sigan las luces” y un pelotazo como “Lo Malo”. Y esto es una realidad, le pese a quien le pese. Tras la elección de OT como pre, el segundo tiro al pie nos lo dimos nosotros solitos y debemos reconocerlo.

La imagen de Eurovisión en España sigue en entredicho, quienes tratamos de darle dignidad, sumarle seriedad y exigir profesionalidad nos encontramos ante un muro. Hay espacio para la esperanza y hemos visto algunos medios generalistas tratar con rigor el Festival, poco a poco esas muestras van aumentando pero seguimos muy lejos del objetivo. Lo peor de todo es ver que es la propia TVE la mayor aliada a este tipo de comentarios, claro que le viene de lujo su frivolización para que nadie pida explicaciones y quienes las pedimos seamos unos series asociales que viven por y para un “festival de cancioncitas”. Pero si de quien no esperábamos el eurocuñadismo era de Víctor Escudero, tercera voz en la retransmisión de este Festival de Eurovisión. Alguien que presume y del que se presume con sus más 20 años asistiendo al ESC y casi 10 en la cabina de comentaristas de un conocimiento amplio y del Festival y cuyos comentarios durante las votaciones pudieron haber sido realizados por cualquier cuñao de Cuenca viendo el Festival y resulta cuanto menos decepcionante escucharle cual Uribarri prediciendo puntos,  hablando de vecinos y mencionando la palabra prohibida: “Política”.

Ahora nos queda saber, con la certeza de que OT será la ‘pre’ en el camino a Jerusalén, quien será el pobre corderito al que Toñi Prieto, Gestmusic y su Sheriff mandarán a la horca mientras llenan sus respectivos bolsillos de dinero público a costa de un “festival de cancioncitas”. Disfrutad de lo pagado.

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José Antonio Ayala

José Antonio Ayala

Nacido en las vísperas de los JJ.OO. de Barcelona. Periodista musical y locutor de radio. Amante de la música en todas sus formas y Eurovisión es la más pasional de todas. Eurofan desde Copenhague 2001

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