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Jugando en casa

Jugando en casa
Junio 24
13:40 2014

Una de las mayores –sino la mayor– responsabilidad de las televisiones, una vez ganan el Festival, es presentar una edición única e inolvidable que quede grabada en las retinas de toda la audiencia. Pero también lo es, para los propios habitantes del país anfitrión, dejar a su país en la parte alta de la tabla con una candidatura que demuestre la fuerza del panorama musical nacional.

Es decir, demostrar a Europa y al mundo que si ganas, es porque te lo has ganado. Y jugar en casa es una de las mayores responsabilidades para los ganadores: hay que dejar constancia de que se gana porque hay calidad y  que por tanto, no ha sido algo pasajero.

Esto lo han experimentado 26 países. Los 26 países que han ganado Eurovisión en toda su historia. Pero… ¿han sido buenos anfitriones con su candidatura?

Por ello, he decidido examinar los datos y ponerlos encima de la mesa. Y para abrir boca, os diré que la posición media de todos los anfitriones de la historia de Eurovisión es…

8,8

Es decir, en Eurovisión, han existido grandes anfitriones. La cifra media ubica a los países anfitriones dentro de un honorable ‘top ten’ que con los tiempos que corren en el Festival, es complicadísimo obtener.

Tan sólo 10 de los 26 países se escapan en sus posiciones medias de ‘este top ten’. Una cifra más que considerable si tenemos en cuenta que muchos de ellos ganaron en una única ocasión, y no tienen más ocasiones con las que poder hacer la media correspondiente.

Suiza inauguró el tablero de las victorias. Con dos en su palmarés, podríamos decir que no es por desgracia la mejor anfitriona. Lys Assia ganó, sí, pero también repitió y con su ‘L’enfant que j’étais’ sólo pudo conseguir la penúltima posición, que se encuentra aun así dentro de la media global: una octava posición. Tras la gloriosa Céline Dion, volvieron a ser anfitriones y con Furbaz lograron la posición número 13, de 22 países. Suiza oscila por tanto en esos países que no supieron asumir su papel correctamente.

Turno de los Holandeses, segundo país que venció el Festival. Y Países Bajos lo hizo en cuatro ocasiones, resultando anfitriona en una más, 1980, cuando tras la victoria de Israel, tuvo que asumir la capitalidad eurovisiva sin la representación del país vencedor, por lo que pasó a ocupar ese puesto de anfitrión, considerado en este estudio. Ojo al dato, de sus cinco candidaturas anfitrionas, sólo una se escapó de las diez primeras posiciones: Rudi Carrell consiguió en 1960 la penúltima posición, lo que en aquel año se tradujo en la 12ª posición. Quién lo pillara en 2015…

Pero si hablamos de méritos, Francia tiene uno de ellos. Cinco impresionantes victorias engalanan la trayectoria de este clásico en Eurovisión. Pero cuidado, si la cifra ya es vertiginosa, os puedo decir que de sus cinco candidaturas anfitrionas, ni una sola escapó de las cinco primeras posiciones: Jean Philipp (3º, 1959), Jean Paul Mauric (4º, 1961), Alain Barrière (5º, 1963), Guy Bonnet (4º, 1970) y Joël Prévost (3º, 1978) consiguieron izar la bandera gala con el orgullo merecido de un país que con sus esfuerzos, desplegó su elegancia en casa.

Otro de los legendarios, desgraciadamente ya no-presente entre los países de la historia moderna del Festival, es Luxemburgo. Cinco victorias, y como Francia, cinco grandes anfitriones que no escaparon del ‘top ten’: Camilo Felgen en 1962 obtuvo la 3ª posición, Michel Torr la 10ª en 1966, la victoria de Anne Marie David en 1973, la 4ª de Ireen Sheer en 1974 y la 10ª de Sophie Carle en 1984. En definitiva, unas representaciones más que dignas.

Y es turno de mirar hacia el norte. La reciente ganadora Dinamarca, abrió su palmarés de victorias en 1963 con el ‘Dansevise’ de Grethe y Jørgen Ingmann. Pero, ¿ha sido Dinamarca un correcto anfitrión? Otro rotundo sí. En 1964, Björn Tidmand  alcanzó la 9ª plaza, Rollo & King la 2ª en 2001 y la última, Basim nuevamente la 9ª en su desempate con Ruth Lorenzo. En definitiva, otro país con una trayectoria espectacular en estas candidaturas.

Y del norte al sur. El siguiente fue Italia. Dos victorias, dos representaciones en tierras italianas. Dos grandes candidaturas dignas también de victoria, con el 5º puesto de Bobbi Solo en 1965 y la 7ª plaza de Peppino Di Capri en 1991. Escueto historial pero impecable, para un país que, sin duda, merece un palmarés de victorias mucho más amplio del que posee.

Y no nos movemos mucho, para irnos a sus vecinos, flamantes y recientes ganadores: Austria. A espera de lo que presenten en 2015, lo cual estoy convencido que será una candidatura fuerte y potente, tenemos que considerar su única anfitriona, que a decir verdad no brilló precisamente por su posición. Una decimo-cuarta plaza para Peter Horton, de un total de 17 países en aquel 1967. Una de las posiciones más pobres de la historia de los anfitriones, y que por tanto ubican a este país entre los diez peores de nuestro ránking.

De la única anfitriona austríaca nos vamos a uno de los países más fructíferos: el Reino Unido. Cinco victorias, cinco anfitriones. Por todos es sabido que este país es el que reúne un mayor número de subcampeones. Reinan en la segunda posición en numerosas ocasiones. De sus cinco anfitriones, cuatro de ellos ocuparon esta plaza: Cliff Richard en 1968, que estuvo a un punto de repetir victoria arrebatándole el polémico triunfo a nuestra Massiel, Mary Hopkin en 1970, Linsey de Paul & Mike Moran en 1977 e Imaani en 1998. La quinta candidatura anfitriona fue la de Bardo en 1982, que se convierte en la peor posición del Reino Unido jugando en casa, y lo hizo con una espectacular séptima posición de 18 países.

La vecina Irlanda, es el país que cuenta con el mayor número de victorias: siete. En consecuencia, es el país con más candidaturas anfitrionas. Y es uno de los países más dispares en cuanto a resultados en esta materia. El primer año en el que este país tuvo que afrontar la jugada en casa, fue 1971. En aquel año no tuvieron un especial éxito, y la voz de Angela Farrell no conquistó todo lo esperado, logrando tan sólo una discreta úndecima posición, de dieciocho países en competición. Mejor suerte corrieron con Sheeba en 1981, año en el que resultando anfitriones, conquistaron una quinta posición, muy en la línea del octavo puesto de Jump the Gun en 1988. Pero como todos sabemos, los noventa fueron los años de las islas británicas. La mitad de la década estuvo reinada por estos países, concretamente por Irlanda. Su primera victoria con Linda Martin en 1992 y su “Why me?”, comenzó una larga senda de éxitos que terminaría por consolidar a Irlanda como  el país más fructífero en victorias de la historia de Eurovisión. Su primera anfitriona de la década fue la impresionante Niamh Kavanagh, que en 1993 defendiendo los colores de la isla en la pequeña Millstreet, se alzó con el triunfo con “In your eyes” gracias a una espectacular interpretación caracterizada por imposibles notas continuadas y agudas que sirvieron para atraer una oleada de puntos. Todo un hito para cualquier país: ganar dentro de sus fronteras.

Pero los irlandeses fueron a lo grande, y en 1994 trasladaron la sede del Festival a la capital, Dublín, donde nuevamente resultaron ganadores, en esta ocasión con Paul Harrington & Charlie McGettigan y su preciosa “Rock & Roll Kids”. Tres victorias consecutivas, algo que ocurriría por primera y última vez hasta la fecha en el Festival de Eurovisión.

Sin embargo, en 1995, nuevamente en Dublín, los irlandeses relajaron el ritmo, y obtuvieron la que sería su peor plaza en su país, la 14ª. Aun así no podemos considerarla un fracaso, ya que eran 23 los países que participaban, y por tanto podemos hablar más bien de una posición discreta, sin ser un éxito. Eddie Friel no convenció con su tema “Dreamin’”. Sin embargo, se darían un año de descanso, y en 1996 conseguirían nuevamente la victoria con “The Voice” de Eimear Quinn, lo cual implicaba defender sus colores nuevamente en Dublín, en uno de los mejores festivales, en mi opinión: 1997. Para ello contaron con la participación del atractivo y seductor Marc Roberts y su “Mysterious Woman”, que llegó a asustar a los propios irlandeses con aquella segunda plaza, por detrás de sus vecinos británicos en voz de Katrina & The Waves. Primera canción que no usó el directo en la orquesta, sino que estaría ya grabada, prescindiendo así de la mítica composición orquestal tan añorada en Eurovisión.

Tras la primera victoria de Irlanda, el siguiente país en ganar Eurovisión fue Mónaco. De este país no podemos destacar una gran candidatura anfitriona. Peter McLane & Anne-Marie Godart no lograron convencer a Europa, y obtuvieron la 16ª plaza de 18 países. Rotundo fracaso para los monegascos.

Y de la escasez de la micronación mediterránea, nos vamos a los fructíferos suecos. Suecia es a día de hoy otro de esos grandes países que tiene a sus espaldas cinco victorias. Sin embargo, no tuvieron tanta suerte en algunas de las representaciones propias. En 1975, Lars Berghagen abrió la senda de los anfitriones suecos y lo hizo con una honrosa octava posición. Mejor aún fue la tercera plaza conquistada por Kikki Danielsson en 1985. Sin embargo, su palmarés queda completamente hundido con la participación del hoy adorado y odiado Christer Björkman, que en 1992 echó por tierra las estadísticas e hizo bajar el promedio con la 22ª posición conseguida en la primera edición celebrada en Malmö. Impresionante batacazo en casa que desploma sus cifras. Sin embargo, el orgullo patrio quedó repuesto en el año 2000, cuando Roger Pontare alcanzó la 7ª posición con una carismática actuación que todos recordaremos. La última vez que Suecia ganó Eurovisión fue con la laureada Loreen, que en 2012 devolvió la esperanza por el triunfo a un país minado por el fracaso de Martin Stenmark en 2005, The Ark en 2007,  Charlote Perelli en 2008, Malena Erman en 2009, y con su hasta hoy primera y última descalificación en semifinales con Anna Bergendahl en 2010. No obstante, Robin Stjenberg fue el encargado de defender los colores en la segunda y última edición celebrada en Malmö, y lo hizo partiendo del Andra Chansen, algo histórico en el mítico Melodifestivalen. Su discreta victoria se correspondió con su discreta posición: la 14ª, con “You”.

Siguiente país ‘in gara’, que dirían en Sanremo, es Israel. País que pasa por horas bajas en la actualidad eurovisiva con sus descalabros con Dana International, Izabo, Moran Mazor y Mey Finegold. Sin embargo, obtuvieron tres victorias, y dos representaciones en casa. En 1980, no pudieron asumir la capitalidad del Festival, y por ese motivo fue trasladada a los Países Bajos. Al no participar en esta edición, sí lo hizo Marruecos, en muestra de sus malas relaciones internacionales. Por este motivo, solo existen dos anfitrionas israelíes: en 1979, Gali Atari & Milk & Honey con “Hallellujah” – gracias a los votos de una España que se suicidó delante de toda Europa, inmolando su triunfo con Betty Missiego y “Su canción”- venció en su propio país. Magnífico resultado al que hemos de añadir la quinta plaza de 1999 con Eden, tras la victoria de la rompedora Dana International y “Diva”.

Turno para otro de los países que conforman el Big 5. Como España e Italia, Alemania tan sólo ha conseguido hasta la fecha dos victorias. Pero, ¿cómo fueron como anfitriones? Nuevamente, nos encontramos con un país que supo estar a la altura en sus respectivas sedes. El primer año en el que fueron anfitriones fue en 1983, con Hoffmann & Hoffmann. Su candidatura alcanzó la quinta plaza, una exitosa posición para uno de los países con menos suerte de la vieja Europa. Recientemente, con su victoria en 2010, y tras los estrepitosos fracasos de los últimos años, decidieron apostar por un valor seguro, y ofrecieron a su flamante ganadora, Lena, volver a representar al país germano en Düsseldorf. La jovencísima intérprete no se lo pensó dos veces y aceptó. Ahora, lo que nadie esperaba era la brutal metamorfosis a la que se expuso en tan sólo 365 días. De ser una chica divertida y desenfrenada que canta y baila sin preocupaciones, pasó al ostracismo y misticismo; o lo que es similar, vimos a una Lena mucho más madura, por la cual parecían haber pasado al menos, cinco años. “Taken by a stranger” fue totalmente innovadora, una muestra del synthpop más vanguardista, que Europa supo premiar con un décimo puesto, que supo a gloria en el palmarés alemán.

Con tan sólo una victoria más que Alemania, Noruega sabe lo que es la gloria. Ostentan la victoria más laureada del Festival de Eurovisión, cuando en 2009 Alexander Rybak conquistó a Europa con “Fairytale” con la friolera de 387 puntos. Veinticuatro años antes, obtuvieron su primera victoria, y en 1986 Ketil Stokkan abrió nuestra particular categoría de los anfitriones de Eurovisión. Y lo hizo de una forma ‘poco exitosa’. Tan sólo alcanzó la duodécima posición, de un total de veinte países en la edición. Lejos de esta discreta posición, en 1996 la archifamosa Elisabeth Andreassen logró la notoria segunda posición, a punto de repetir victoria. La última participación de los noruegos en sus tierras, fue la peor posición obtenida de las tres: Didrik Solli-Tangen con “My heart is yours” salió al escenario tembloroso después de la invasión de Jimmy Jump en la actuación de Daniel Diges por España. Su calidez e indudable atractivo no fueron suficientes para convencer en un año en el que las baladas estaban muy presentes, y con la ardua competencia en esta materia de países como Dinamarca, Azerbaiyán, Georgia o Irlanda. Los anfitriones quedaron relegados a una vigésima posición que supo a poco, más bien a nada, pero que al menos supuso una plaza en la Gran Final, a mi parecer más que merecida en cualquier caso.

De los restantes países –y salvo España, de la cual hablaré en último lugar–, sólo han conseguido una victoria. En consecuencia, fueron representados en su país una vez. Serían los casos de Bélgica, representados en 1987 por Liliane Saint-Pierre, quedando en la mitad de la tabla con una undécima plaza; Yugoslavia, ostentando una digna séptima posición en 1990 con Tajči; Estonia, con la conocidísima Sahlene alzándose con la tercera posición en 2002; el estrepitoso fracaso de Letonia en 2003 con F.L.Y y la vigésimo cuarta posición; el éxito de Athena por Turquía en 2004 con el cuarto puesto; la hasta hoy peor posición de Ucrania en 2005 con el puesto 20º de Greenjolly; la carismática y eurovisiva Anna Vissi por Grecia y su impecable noveno puesto en Atenas; la no menos popular Hanna Pakarinen que obtuvo una decepcionante 15ª posición por Finlandia; la elegante Jelena Tomasevic que fue la segunda representante de Serbia, en 2008, con una impresionante sexta plaza; la correcta undécima posición de Anastasíya Prikhodko por Rusia en 2009 o la impresionante Sabina Babayeva por Azerbaiyán logrando el cuarto puesto en 2012.

ESPAÑA: LA MEJOR ANFITRIONA DE LA HISTORIA DE EUROVISIÓN.

Las estadísticas hablan por sí solas, y nos señalan como los mejores anfitriones de toda la historia del Festival de Eurovisión.

Ello lo atestiguan las candidaturas de Salomé y Julio Iglesias, quienes en 1969 y 1970, respectivamente, y tras la cuádruple victoria de la edición de Madrid, consiguieron la primera y cuarta plaza respectivamente.

El promedio de España es, por tanto, de 2’5, el mejor de toda Europa en la historia de Eurovisión.

A continuación puedes observar todos los datos:

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En conclusión: el promedio de anfitriones demuestra que una vez vencen, los países de Europa buscan una digna representación, que en algunos casos, como el de España, Luxemburgo, Israel o Irlanda, se convierte en una nueva victoria.

DÉCADA A DÉCADA: DE MAL EN PEOR.

Sin embargo, lo positivo de las cifras no debe entusiasmarnos en exceso. Si tenemos en consideración el progreso de las décadas en lo que a anfitrionas se refiere, observamos una tendencia negativa que parece llevar consigo su peor marca en lo que llevamos desde 2010.

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AÑOS 50: DESLUMBRA FRANCIA (Promedio: 6’6).

El primer lustro del Festival se ubicó en los años cincuenta. Los anfitriones de aquellos primeros años fueron la victoriosa Lys Assia, la neerlandesa Corry Brokken y Jean Philippe. Sin duda alguna, hemos de destacar a este último, que con el tema “Oui, oui, oui, oui”.

 

AÑOS 60: ESPAÑA GANA EN MADRID (Promedio: 6’5).

En los años 60 se produjeron posiciones dispares de los países que se representaban en sus respectivas ciudades. Sin embargo, se produjo un acontecimiento histórico: en 1968 España recogía su primera victoria, y un año después, en el Teatro Real de Madrid, revalidaría el título, compartido con Francia, Reino Unido y Holanda. Podéis ver la actuación de Salomé más arriba. Sin embargo, de las otras ganadoras, me quedo con la que para mí es una candidatura 10: Frida Boccara con “Un  jour, un enfant”.

 

AÑOS 70: LUXEMBURGO E ISRAEL REPITEN LA HAZAÑA (Promedio: 5’5).

Si bien Salomé revalidó el título en casa, no tendríamos que esperar muchos años para volver a ver algo así: Anne Marie-David por Luxemburgo en 1973 y Gali Atari & Milk & Honey por Israel en 1979 ganaron dentro de sus fronteras. Ambas candidaturas merecen ser subrayadas en una década en la que Eurovisión se llenaba de rostros muy populares de los panoramas musicales particulares de cada país. Ambos temas los podéis disfrutar en la sección de cada país de esta misma columna. Cabe comentar también que esta es la mejor década en cuanto a candidaturas de anfitriones se refiere.

Pero quienes estuvieron a poco de conseguir la victoria en casa en esta misma década, fueron Lynsey de Paul & Mike Moran, por Reino Unido en 1977.

AÑOS 80: SUECIA SE AFIANZA (Promedio: 7’9).

Las candidaturas anfitrionas comenzaron a resentirse a partir de los años 80. Organizar el Festival de Eurovisión comenzaría a ser algo más costoso, con la habilitación de grandes escenarios y un tímido aperturismo de teatros a grandes superficies que comenzarían a albergar el Festival con grandes aforos, algo que se hace patente desde los años 90, hasta la actualidad. Y curiosamente con ello vemos una caída hacia abajo y sin frenos salvo en los años 90 con la pletórica Irlanda.

Pero ya hubo en los años 80 un país que se confirmó como uno de los grandes de Eurovisión: Suecia. Tras su segunda victoria en 1984, la encargada de representar en casa al país escandinavo fue Kikki Danielsson, quien con “Bra vibrationer” (Buenas vibraciones), alcanzó un espectacular top3, superando así la octava posición de Lars Berghagen en 1975.

AÑOS 90: LA GLORIA DE EIRE (Promedio: 6’3).

De los años 90 hay poco que no se haya destacado ya: desde las victorias de Irlanda, hasta las maravillas de Italia, Noruega y Reino Unido. Pero rompiendo en la línea de todas las candidaturas anfitrionas hubo una especialmente divertida: Israel en 1999 con Eden y su “Happy Birthday”, que consiguieron una meritoria quinta posición, lo cual como se puede apreciar, se encuentra por encima de la media de la década.

AÑOS 00: DESPEGA EL ESTE (Promedio: 10’3).

El cambio de siglo trajo consigo un evidente cambio en las tornas de Eurovisión: se pasó del éxito de la vieja Europa a la preponderancia de la nueva Europa: la Europa Oriental. Estonia, Letonia, Turquía, Ucrania, Grecia, Finlandia, Serbia y Rusia innaugurarían sus marcadores con sus primeras victorias. Tuvieron grandes representantes en sus respectivas ediciones, salvo los anfitriones de Letonia y Ucrania, que brillaron por sus más que merecidos fracasos por sus increíbles deseos de no volver a vencer el Festival.

De la década, me quedaría con una anfitriona que si bien obtuvo un puesto discreto pero decente, me encandiló desde que la vi intentando representar a Ucrania. Movió Roma con Santiago y consiguió representar a Rusia contra todo pronóstico, con un tema que defiende a Rusia mejor que ninguna otra propuesta: música étnica, en ruso y con esencia, algo que este país llevaba olvidando desde el siglo anterior. Con las mismas, una potente e incluso agresiva Anastasíya Prikhodko, con la que para mí es, hasta la fecha, la puesta en escena más elaborada y efectista del Festival de Eurovisión (junto a Lena en 2011), consiguió la ovación de propios y extraños con su tema “Mamo” (Mamá).

AÑOS 10: LA RECONQUISTA DE OCCIDENTE (Promedio: 11’4, por ahora).

Y con el paso de década nos encontramos con una Europa Occidental más competitiva. Regresa un valor seguro, la baza necesaria para equilibrar la balanza: Italia, que junto a un joven San Marino, pondrían el italiano en Eurovisión, algo que hasta entonces haría muy de vez en cuando la neutral Suiza.

Tan sólo un país del este fue capaz de poner la piedra en el zapato a nuestro bando: Azerbaiyán en 2011. Y lo harían para celebrar un festival a lo grande, faraónico como el de Moscú, con una representación en casa más que digna. Pero sin embargo, sigo sin entender como hubo una anfitriona tan maltratada. El impecable aunque nervioso Didrik Solli-Tangen demostró la dulzura y sobriedad de un “My heart is yours” que no supo conmover a Europa. Desde luego, conmigo si lo consiguió, y aquí está el pequeño homenaje a una candidatura tan brillante como fue la Noruega del 2010.

¿Qué nos deparará el resto de la década? La Europa del Este, afectada por la crisis económica y la debacle eurovisiva tras la baja de Turquía y los bajos resultados que experimentaron países que jamás habrían pensado en tan estrepitosas situaciones, como Turquía, Armenia y en menor parte, Rusia en 2011, Ucrania o Grecia en 2012, y esta última con Azerbaiyán en 2014. Además, Occidente se va pasando la pelota: De Azerbaiyán a Suecia, de Suecia a Dinamarca, y de Dinamarca ahora a Austria, habiendo pasado recientemente por Noruega y Alemania. ¿Seguirá el éxito del Viejo continente y habrá terminado la Edad de Oro Oriental?

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Director de El Eurovision Times.

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